Vivir entendiendo que el mal existe

Vivir entendiendo que el mal existe

Vivir entendiendo que el mal existe

Nos centramos en pensar en el por qué de aquellas cosas que no controlamos. Buscamos darle sentido a algo que se nos escapa de nuestras manos, que simplemente pasa porque la vida quiere que así ocurra no hay más. Perdemos el tiempo en darle vueltas a algo que por mucho que queramos, será inexplicable o no tendrá un fundamento que nos convenza de algo.

Nos vamos a los peores momentos, a las pérdidas de personas queridas, a las enfermedades de aquellos a quienes están más cercanos, y sin duda se nos pasa por la cabeza preguntarnos por qué ocurre esto. No hay religión que te haga creer en que es necesario esta enfermedad. No hay creencia que te haga sentir que lo mejor para una persona es haber fallecido, que no será tan malo porque así un ser supremo lo ha querido.

Vivimos ateniendonos a que las religiones, las creencias o la mala suerte rigen nuestro día a día. Cuan equivocados estamos pensando en este tipo de cosas. Nuestro día a día nos lleva a superar problemas, a tener obstaculos en el camino que tenemos que saltear, pero que sin embargo, siempre nos llevan a preguntarnos por qué.

No hay nada que pueda justificar algo que ocurre porque si, no todo tiene proque tener un sentido, o al menos, a día de hoy no hay nada que demuestre lo contrario. Cada uno se aferrará a lo que tenga, algunos creeran en una religión que les permita ver un lado positivo en las cosas negativas. Para mi gusto, debemos pensar en nosotros mismos. Debemos dejar a un lado aquello a lo que no tenemos alcance, aquello que se nos escapa de las manos. Es dificil, pero es el mejor favor que podemos hacernos a nosotros mismos.

Hablo desde el corazón, desde la mala experiencia de un año complicado, y es que las cosas que ocurren no todas tienen explicación, no hay Dios ni mala suerte que lo justifique, simplemente la vida lo quiere así. Algún día se demostrará el por qué, mientras tanto dediquémonos a vivir la vida. A hacer aquello que los inconvenientes o los malos momentos nos perjudican, aquello que por delante de todo queremos hacer. Hagamos de nuestra vida, una vida de verdad, una vida vivida, una vida disfrutada. El otro día le leía a Patricia Ramírez un pequeño texto que decía:

Hoy, cuando estaba aparcando mi coche, he visto como bajaban a un señor mayor de la ambulancia, en su cama y con oxígeno. Ahí llegaremos todos, unos antes que otros y unos en mejores condiciones que otros, pero antes de llegar ahí, no te permitas llegar a esa edad habiendo vivido de forma gris.

Busquemos aprender a aceptar la parte injusta de la vida. Para ello, y siguiendo con Patricia Ramírez, esta psícologa nos deja las siguientes instrucciones:

Rompamos esas rejas que no nos dejan ir más allá de la vida. Quitemos esas vallas que no nos permiten pasar por el disfrute de nuestra vida. Bailémosle a la vida, que diría Vanesa Martín.

No Comments

Post A Comment