Hartura política

Hartura política

Los políticos no están a la altura. Las circunstancias les superan. No entienden lo que demandamos los ciudadanos. No miran por nosotros. Estas y muchas frases las hemos escuchado día a día durante mucho tiempo. Pero realmente, más que hablar de altura política, hablaría de hartura política.

Antes de que todo esto del COVID-19 estallara veníamos de repetir las elecciones, de que nunca llegaran a acuerdos, de que se pasaran el tiempo echándose cosas en cara, de decir una cosa y hacer la otra. Pero ahora, ahora llegaban momentos difíciles, y es en estos donde la política solía estar a la altura. Una crisis para la sociedad que no solo afecta a lo sanitario, sino que nos afecta en todos los sectores de nuestra sociedad.

Representantes políticos en los Pactos de la Moncloa
De izquierda a derecha, Enrique Tierno Galván (PSP), Santiago Carrillo (PCE), José María Triginer (FSC), Joan Reventós (PSC), Felipe González (PSOE), Juan Ajuriaguerra (PNV), Adolfo Suárez (UCD), Manuel Fraga (AP), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) y Miquel Roca (minoría catalana). 1977. Foto de Europa PRESS.

Algunos, los más mayores, ponían en su recuerdo imágenes como aquellos Pactos de la Moncloa que, ante una situación difícil, consiguieron sentar en una misma mesa y llegar a un mismo acuerdo a todas las formaciones políticas del arco parlamentario. ¡Qué lástima no poder ver eso ahora! Ahora en lugar de gobernar a acuerdos, se gobierna a golpe de tuit. Ser el primero en publicarlo, el primero en número de likes y el que con mayor facilidad consiga situarse en el top de los trending topics.

Por todo ello, prefiero no verlo como altura, sino como hartura. Porque cansa ver que se intente hacer la guerra por su cuenta, cuando más necesario es unirse. Porque agota las campañas mediáticas de todo lo que se hace, cuando a muchas cosas ya se iban a hacer igualmente. Hablo de decisiones políticas, de aportaciones económicas, de medidas para empresas y autónomas.

No es tiempo de eslóganes, sino de pasar a la acción. Dejémonos de caceroladas contra uno u otro, dejémonos de bulos, dejémonos de marcas políticas y de aislar al del otro lado. Es el momento de los que quieren sumar, a los demás, como le leía al politólogo Javier Sánchez: «sería de mucho agradecer que quien no vaya a sumar, al menos no restara».

La salida de todo esto solo puede ser más altura o más hartura. Seamos positivos, esperemos que se acabe lo segundo y vuelva a resurgir lo primero. Porque antes del Coronavirus, e incluso antes de toda esta época convulsa de la política española, soñábamos con un multipartidismo dispuesto a pactar, no dispuesto a cansar.

Ahora solo queda esperar, contribuir de forma positiva desde nuestros hogares, desde nuestros trabajos, desde cualquier punto del que podamos contribuir. Llamadlo ilusión o utopía, pero pese a mi hartura política, creo que todavía estamos a tiempo conseguir una política de altura.

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