Astral: un golpe de realidad

Astral: un golpe de realidad

Me disponía a encender el televisor para disfrutar de una vuelta normal, pero como siempre, Salvados conseguía sorprenderme. Lo venían avisando durante la semana, que no iba a ser una vuelta de las de siempre, sino un programa como nunca. Intensidad, tensión, emoción, y sobre todo, el corazón en un puño. Imposible dejar de suspirar a cada escena, de contagiarte una lágrima o una sonrisa con aquellos protagonistas de lo que anoche La Sexta volvía a traernos a la actualidad.

– Televisión privada al servicio público

No sería algo a destacar si nuestra pública no se encontrase en las pésimas calidades periodísticas en las que se encuentra. No sería algo a destacar si el resto de medios hiciesen el periodismo que consiguen hacer Ana Pastor o Jordi Évole. Si hace nada era la presentadora del Objetivo quien nos hacía asumir la dureza del acoso escolar, anoche el equipo de Salvados nos traía una historia que nos contaron, pero que dejaron de hacernos llegar; una historia que existe y algunos no quieren ver. De nuevo, es el momento de mirar el rumbo del periodismo, de poner la mente allá donde queramos ir y de ver quién hay que seguir. Todos los medios deberían de pensar qué buscan, pues la gente quiere periodismo, pese a como esté el mundo.

– Nunca un chicle dijo tanto

Así decía este tuit de Xavier Ribera, «nunca un chicle dijo tanto». La escena de ese niño subido a la lancha, en la que tras recibir un chicle, ofrecía la mitad al miembro del equipo que le había salvado. Una enseñanza para todos, a veces dan más los que tienen menos. En los peores momentos se ven a las mejores personas, y ese niño, venido de la guerra, huyendo del sufrimiento, no tenía más que compartir aquello que él no tenía. Esa sonrisa de ese pequeño se contagiaba en todos, ante la indecisión sobre si sonreír o llorar.

– «Pensé que iba a morir, pero no tenía otra opción»

De este modo explicaba una de las personas que subían al Astral su decisión para tomar ese viaje tan peligroso. Huía de la guerra, huía de una crisis que había dejado su casa perdida, y una familia atrás de la cual desconocía si seguían vivos o muertos. En su mente, estaba la muerte, pero que porque iba a temer más a la muerte que a lo que ya estaba sufriendo en su país. Decisiones difíciles, que dejan clara la necesidad que hay en otra parte de nuestro mundo. Mucho por hacer, y poco se actúa.

Con esta escena se unía el momento del mapa. Ese espacio de tiempo en el que señalan estar cerca del Egeo, pero realmente no han salido apenas de Libia. Ese momento en el que la ilusión se torna en tristeza, ese momento donde la alegría de haber huido hace ver, que no todo era tan sencillo, y que la dureza del viaje parece que este ha sido más largo. Para resumir la escena con palabras, dos tuits. El anterior de Jordi Évole, y este de Ana Pastor.

– «Estos son los datos y nuestras las conclusiones»

Así concluía Ana Pastor la visualización del programa realizado por el equipo de Salvados. Resumía todo con una cifra, un tiempo y una idea. Este equipo que un día consiguió el mayor rescate hasta ahora realizado en el Mediterráneo, subiendo a bordo de su Astral a 4.500 personas. Una tripulación que en cuatro meses habían conseguido rescatar a 15.000 personas. Unas cifras, que por muchos objetivos que se marquen nuestros gobiernos, todavía no han sido capaces de alcanzar. Es hora de que Europa abra los ojos y actúe, antes de que sea más tarde aún.

Para el que no lo viese, le recomiendo que lo haga, que aprenda, que sienta, que llore, que sonría, pero sobre todo que despierte su conciencia y se mueva para colaborar, o para exigir que se colabore. Gracias a Jordi Évole y a su equipo, Proactiva Open Arms, a La Sexta y a todos los que han hecho posible que Astral nos golpee con la realidad.

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